Día 15: Abra de Málaga

Y con las sensaciones del trabajo bien hecho y las actuaciones de Urubamba 2018 finalizadas, el viernes 27 de julio nos dimos un dia de descanso para disfrutar del Valle Sagrado. Como cada año, y ya van seis, el Hno. Vadillo nos tenía preparada una excursión para cerrar el proyecto.

Ya difícil de superarse, cada año lo tiene más difícil puesto que cada vez conocemos más sitios. En sus míticas salidas hemos pasado por la cruz de Tantamarka, por las canteras de Cachiccata, por la catarata Poc Poc en la ruta Chichero a Urquillos, el Huchuy Qosqo en la ruta Chichero a Lamay o el Inti Punku con vistas al nevado Verónica.

Este año con el tiempo extraño en el Valle Sagrado la pasada semana (frío, lluvia y nieve en las alturas), el Hno. nos llevó al Abra de Málaga, a 4.330 metros de altitud.

No pudo venir todo el equipo. Jordi y Rafa habían partido unos días antes para reunirse con sus familias en Estados Unidos. Emiliano y David se quedaron cerrando tareas pendientes en La Salle Urubamba. Y Mari estaba malita por un inoportuno dolor de muelas. Pero el resto, la comunidad de los nueve, capitaneados por el Hno. José Luís al frente nos dirijimos hacia el Abra de Málaga.

Llegamos allí sobre las 10:00 de la mañana después de un viaje de casi 2 horas. Impresionante subida con las cimas de más de 5.000 metros a ambos lados del valle… Un día espléndido, sin nubes, pero a más de 4.000 metros el frío se hacia notar.

Después de admirar el paisaje y hacernos unas cuantas fotos de grupo para inmortalizar la ocasión, subimos un poquito por la ladera para tomar perspectivas de unas cimas espectaculares.

Pero, ya conocemos a Vadillo. La excursión no había hecho nada más que empezar, puesto que su idea era descender todo lo que habíamos subido y bajar desde los 4.429 metros donde nos encontrábamos hasta los 2.915 metros de Ollantaytambo.

La dificultad era baja, pero el recorrido fue largo: 21 km de distancia nos salieron al final. Pero el sendero que va descendiendo por el valle tiene una gran belleza y permite observar las montañas en todo su esplendor y magnitud.

Como siempre, inolvidable para todos estos momentos de charla durante la ruta, las risas y alegría del grupo y la belleza del entorno. Os dejamos con una imagen del que llaman aquí “hermanito”, de una de nuestras luces inspiradoras que con su trabajo constante y aunque quizá pasa desapercibido, es un puntal para nuestro Proyecto Urubamba y, creo que para toda la institución lasallista, un referente.

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