Día 6: cuarto día en Huacahuasi

Nos levantamos el jueves con un día radiante, frío pero radiante. Durante la noche heló y sobre nuestro coche aún quedan restos de la helada que con el sol de la mañana se iba deshaciendo.
La primera hora de la mañana antes del receso estuvimos ya cerrando las dos sesiones comprometidas en la sala de cómputo con los grupos de primaria. Concretamente hicimos 3 sesiones con 2º, 1º y 3r grado de Primaria.

Mientras tanto Jordi seguía impartiendo clases y colaborando en los grados de secundaria con la profesora Patricia, un buen tándem para avanzar en la práctica d ela educación física en estas comunidades altoandinas, no tan por mejorar el estado de forma sino por lo que todo lo que comporta el deporte.

Después del receso seguimos en la sala de cómputo avanzando esta vez con secundaria que aún no habían tenido la oportunidad de trabajar en esta etapa educativa los estudiantes de Tupac Amaru. Dado el poco uso que este alumnado tenía de las computadoras nos dedicamos a trabajar los aspectos más elementales de uso del ratón y teclado para ir adquiriendo las habilidades básicas. Después, Laia i Biel se atrevieron incluso con una clase de inglés en secundaria! Es que el equipo es más que proactivo.
A última hora de la mañana Jordi quedó liberado y junto con Oleguer decidieron aprovechar esa pequeña venta de tiempo libre para hacer una pequeña excursión a los alrededores de Huacahuasi. Todo un regalo para la vista poder contemplar Huacahuasi desde las alturas.

A la hora del almuerzo los docentes de la institución nos invitaron a una fantástica comida para agradecer a todo le equipo todo lo que hemos estado aportando esta semana. La verdad que es la experiencia ha sido increíble y creo que deberíamos ser nosotros los que también agradezcamos al claustro de docentes su gran acogida.

Por la tarde, y viendo que las horas se nos escapaban y que pronto llegaría nuestro último día de estancia en Huacahuasi decidimos dar otro paseo por los alrededores, con la intención de despedirnos de estos maravillosos paisajes altoandinos.

Enseguida con la puesta del sol bajo la temperatura y la helada regresó más pronto que tarde. Así que a refugiarnos en la cocina y como siempre en este grupo a cocinar rico dentro de nuestras posibilidades. En esta ocasión Jordi nos preparó una rica cosa y yo mismo prepraré un nuevo revoltillo de huevo y parmesano para coger energías para pasar la última noche.
El cielo se serenaba para despedirnos y nos dejaba observar con el frío bajo cero un hermoso paisaje de estrellas.
