Día 5:Qhillqanqa también con niebla

Hemos comenzado nuestro tercer día en Qhillqanqa con el ya tradicional desayuno comunitario, que hoy nos ha sorprendido gratamente con unas deliciosas tortitas de acelga y zanahoria preparadas por Mauro y José, los operarios responsables de las reformas del comedor.

La jornada de Kurku Kallpanchay ha arrancado en el cerro con una batería de juegos en la que el gran triunfador ha sido el ya legendario “Mata Cuys” (Mata Cunills), capaz de despertar el espíritu competitivo de cualquier participante. Sin embargo, cuando la niebla ha decidido descender y ya no se veía tres en una alpaca, nos hemos trasladado al patio de la escuela.

Allí hemos continuado la fiesta con bailes de todo tipo. Han sonado clásicos universales como La Macarena, y la sesión ha culminado con un animado concurso de limbo en el que han participado niños de distintas edades y profesores.

Mientras tanto, en la sala de cómputo, los mayores han seguido avanzando con la presentación de sus proyectos, demostrando cada vez más soltura con las herramientas digitales. Los más pequeños, por su parte, han continuado fortaleciendo matemáticas, lectura y memoria a través de juegos educativos. Durante toda la jornada hemos contado con el apoyo de los profesores Emerson, Yanet y José Carlos, cuyo acompañamiento garantiza que las actividades puedan seguir desarrollándose una vez que nosotros nos marchemos.

La mañana escolar ha terminado de la forma más democrática posible: con un gigantesco salto colectivo a la comba, donde la coordinación, las risas y los tropiezos han estado perfectamente repartidos.
Mientras Yanet, Lucía, David y Silvia preparaban un generoso arroz a la cubana, el sector futbolero del equipo se ha concentrado en apoyar a los albicelestes durante un intenso partido que ha terminado con una sufrida pero merecidísima victoria frente a los históricos opresores de las Malvinas.

Con la moral por las nubes, hemos aprovechado la tarde para realizar una excursión por el valle. Entre caminos, montañas y paisajes espectaculares, hemos podido contemplar los nevados que dominan el horizonte, recordándonos una vez más por qué este rincón del mundo parece mágico.
Ahora, después de un día lleno de juegos, aprendizaje, baile, fútbol, comida y caminatas, nos disponemos a descansar.
