Día 4: Qhillqanqa, siguiendo aprendizajes

Después de una noche que, sorprendentemente, ha sido bastante menos fría de lo que auguraban nuestras capas de ropa, hemos empezado el día con un desayuno de campeones compartido con los miembros de la comunidad. En el menú: tullan (una combinación de intestinos, corazón, riñón e hígado de cuy cuidadosamente aderezados con hierbas aromáticas), mashua, un tubérculo famoso por sus bondades para los riñones, una espectacular mermelada casera preparada por Lupe y una reconfortante avena con leche.

Hoy todos hemos pasado en algún momento por el proyecto e-Yachay. Con los distintos cursos hemos seguido aprendiendo matemáticas y lengua a través de los juegos educativos de GCompris. El entusiasmo ha sido tal que, cuando se acababa el turno de ordenador, algunos alumnos demostraban una sorprendente capacidad de negociación para quedarse unos minutos más. Por suerte, Joan ha asumido con profesionalidad su nuevo cargo de responsable de seguridad del aula de cómputo y ha gestionado los relevos con firmeza y diplomacia.
Con los estudiantes de 5.º y 6.º hemos lanzado un proyecto para reforzar sus competencias de ofimática y comunicación.

Mientras tanto, el equipo de Kurku Kallpanchay ha impartido sesiones para todas las edades. Como ya es tradición, los más pequeños (infantil) se han reunido junto a su profesora Angélica, y una vez más se ha confirmado el éxito rotundo del juego estrella de la jornada: el pica pared, que ha conquistado a pequeños, medianos y a algún adulto que aseguraba estar simplemente supervisando.

Al mediodía hemos disfrutado de una pasta al dente al más puro estilo italiano mientras seguíamos la semifinal del Mundial entre España y Francia. Según los comentaristas peruanos, el duelo enfrentaba a la Furia Roja contra los Gallitos Dorados.
Durante toda la jornada la niebla ha sido nuestra fiel compañera. De hecho, en estos momentos mantenemos la esperanza de encontrar el lavabo, situado al otro lado del patio.
Pajarinkama!!
