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17 Abril 2015 | Publicado por Editorial Team GRITS

Open class Smart Water: la gestión inteligente del agua en las ciudades del futuro

El pasado jueves 9 de abril tuvimos una clase especial en el Postgrado en Smart Cities. Era especial por el hecho de hacerla en formato open class, abriendo el aula a todo el público, pero sobre todo por el ponente. Antonio Sánchez Zaplana, recién llegado en modo exprés de Madrid, y a donde volvía el día siguiente, como el mismo me comentaba, dio una gran charla sobre Smart Cities y Smart Water.

Sí, lo reconocemos, es tendencia ponerle smart delante cualquier cosa, y parece que hayamos inventado algo. Pero hay pocos casos más aplicables que la gestión del agua, especialmente porque es uno de los recursos más valiosos que tenemos. Sino el que más, al fin y al cabo, somos agua. El uso eficiente (e inteligente) del agua puede tener un impacto social inimaginable, sobre todo allí donde más escasea este bien.

 

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Pero no nos engañemos, ¿es Smart Water un concepto nuevo? Por supuesto que no. Toni, por poner un ejemplo, además de ser el coordinador de Smart Cities del portal i-ambiente lleva ya más de quince años de experiencia dentro del Grupo Agbar diseñando como gestionar de forma correcta el agua, y actualmente desempeña el puesto Jefe del Área de Telecontrol de Aguas de Alicante (¿qué habrá estado haciendo hasta ahora si no había Smart Water? ... ). Pero no me refería precisamente a eso, lo que quería es remontarme mucho más atrás.

Por ejemplo, tenemos grandes referencias ya en el Imperio Romano o Mesopotámico del uso de la tecnología contemporánea para mejorar la gestión del agua. ¿Qué diferencia hay, es ahora es más cool que entonces? Bueno, quizás sí, pero la diferencia reside principalmente en el tipo de tecnología actual, la cual nos permite una monitorización avanzada y en tiempo real de los sistemas de riego y canalización y captación del agua.

¿Y con esto qué ganamos? Big Data. Vaya, sí, otra de esas palabras mágicas que a todos nos llenan la boca. Pero es la clave donde residen los sistemas de decisión "inteligentes". El hecho de recoger grandes volúmenes de datos nos permite no sólo saber lo que está pasando. Analizarlos y crear patrones de comportamiento nos permite predecir lo que va a pasar. Cuanta más información, más fiables los patrones y mayor precisión se consigue en las predicciones. Las máquinas hacen todo el proceso, un proceso de análisis que antes llevaba meses.  Pasamos de una gestión reactiva a una gestión proactiva.

Pero una cuestión quedó clara también en esta open class. La tecnología avanzada es sólo una de las patas en las que se sustenta la gestión inteligente del agua. La más importante, siguen siendo siempre las personas. Personas con experiencia, que tengan conocimiento de lo utilizado en el pasado, y el valor de innovar.

En muchos casos eso es mucho más importante que el propio conocimiento de las nuevas tecnologías que pueden dar soporte. Por poner un ejemplo tenemos el sistema de riego inteligente de Barcelona controlado con un SCADA de Wonderware, y el contrapunto que nos comentaba el ponente en muchas otras ubicaciones, en las cuales no se ha podido realizar la telegestión del riego de parques y jardines por culpa de la opacidad, falta de interoperabilidad e inmovilismo de los sistemas tradicionales.

A pesar de ello, nos presentó algunos proyectos y actividades de gran interés en la ciudad de Alicante. Muy llamativa es la apertura del nuevo Parque La Marjal, El objetivo principal de este parque es dar una solución a un problema en un ámbito urbano inundable de la Playa San Juan. Con la construcción de este parque, se paliará en gran medida este problema actual, actuando dicho parque como depósito retenedor para almacenar temporalmente el volumen de agua de lluvia acumulado, cumpliendo al mismo tiempo como área recreativa para el ocio y esparcimiento de los ciudadanos, dotándolo de unas características formales y paisajísticas singulares y diferentes al resto de zonas verdes circundantes.

Pero a parte de esta solución inovadora y a su vez espectacular, hay muchas pequeñas acciones Smart Water, que en algunos casos damos por supuestas, pero que son críticas para el buen funcionamiento de la ciudad. Gestores de inundaciones, monitorización de la calidad de las aguas de baño, del agua potable, información avanzada hacia el ciudadano de donde se van a producir nuevas obras y cortes de suministro, telelectura para el ciudadano son algunas de las tendencias que Antonio Sánchez nos estuvo repasando en una sesión muy completa e interesante.

Finalmente estuvo rematada con el trabajo en grupo de los alumnos sobre tres problemáticas planteadas:

¿Cómo solucionar evitar que las toallitas acaben en los sanitarios?

La aglomeración de toallitas húmedas no biodegradables o de degradación lenta provoca en muchos casos un colapso en las cloacas.

¿Cómo conseguir mediante soluciones inteligentes que el ciudadano confíe en la calidad del agua del grifo?

El agua mineral embotellada es 100 veces más caro que el agua del grifo y aún así su consumo sube año tras año.

¿Cómo informar/concienciar al ciudadano tanto de la necesidad de las obras como las mismas una vez realizadas? 

Es difícil cambiar la visión recelosa del ciudadano respecto a la obra pública, pese a la necesidad de inversión en renovación de las redes y sistemas hidráulicos.

¿Queréis saber cuales son las conclusiones y soluciones a las que llegaron los alumnos? Preguntádles a ellos. Ellos serán nuestros futuros expertos en Smart Cities ;)

 

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